Grandes cantos no bastan para agradecerte, por que el cuidado que nos das es hermoso, las enseñanzas divinas de tu mirada , de tu postura vale más que un cielo estrellado de santos, porque tu nos enseñas todo, no enseñas a amar, a cuidar , a rezar.
Tu silenciosa vida, tu rumiante y cotidiano vivir, es la exaltación de la perfección de la vida ordinaria pero fascinante cuando se vuelve extraordinaria.
El horizonte se marca más grande cuando nos amas, nos mimas, nos cubres del frio, cuando nos enseñas el perfecto amor de tu hijo.
Madre, gracias, cuídame, enséñame, guíame. Porque es inexplicable como me puedo sentir cuando hago el silencio oportuno para hablar contigo, pero eso ¿Cómo describirlo? Si siento muchas cosas, una dulce paz, una melodía silenciosa, siento que de verdad haces casos y que me prestas tu amor para dar y que te doy mi amor para que des.
En ese momento mi pesadez del alma se vuelve sonrisa porque a la vez me muestras la sonrisa de tu hijo, porque me enseñas mas de cómo vivir la vida que el hombre en lo profundo anhela, porque siento que mi corazón puede arder como el tuyo, porque eres el centro del cielo, eres la luna rodeada por las estrellas. Sumisa te siento y como madre que hace caso te veo, pronto y de nuevo estaré conversando contigo para que hagas caso a mis intenciones de amor para Dios, para ti, para el mundo, para los que amo y como último para mí, para que me enseñes la vida de la caballerosidad mas galante y te pido por favor que me busques en todo momento y cuando más lo necesito, tocare tu mano para conversar de nuevo.
Tu silenciosa vida, tu rumiante y cotidiano vivir, es la exaltación de la perfección de la vida ordinaria pero fascinante cuando se vuelve extraordinaria.
El horizonte se marca más grande cuando nos amas, nos mimas, nos cubres del frio, cuando nos enseñas el perfecto amor de tu hijo.
Madre, gracias, cuídame, enséñame, guíame. Porque es inexplicable como me puedo sentir cuando hago el silencio oportuno para hablar contigo, pero eso ¿Cómo describirlo? Si siento muchas cosas, una dulce paz, una melodía silenciosa, siento que de verdad haces casos y que me prestas tu amor para dar y que te doy mi amor para que des.
En ese momento mi pesadez del alma se vuelve sonrisa porque a la vez me muestras la sonrisa de tu hijo, porque me enseñas mas de cómo vivir la vida que el hombre en lo profundo anhela, porque siento que mi corazón puede arder como el tuyo, porque eres el centro del cielo, eres la luna rodeada por las estrellas. Sumisa te siento y como madre que hace caso te veo, pronto y de nuevo estaré conversando contigo para que hagas caso a mis intenciones de amor para Dios, para ti, para el mundo, para los que amo y como último para mí, para que me enseñes la vida de la caballerosidad mas galante y te pido por favor que me busques en todo momento y cuando más lo necesito, tocare tu mano para conversar de nuevo.
Pero que hermosa combinacion de palabras para explicar lo que sientes, me gusto y mucho.
ResponderEliminargracias siempre tu apoyandome :)
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