viernes, 24 de septiembre de 2010

GRANDIOSA LUZ DE NOCHE

De pronto terminé de hacer mis cosas u obligaciones de la tarde, las obligaciones que caracteriza mi viernes rutinario. Caminando hacia mi dormitorio, llegue a la puerta y aprecié el escenario que me arrojaba dicho espacio, era apelante; una ventana abierta, una oscuridad producida por la misma noche, luz que atravesaba el dormitorio, me llamó a echarme en mi cama, de pronto no sé si por el cansancio, sueño o aburrimiento, me embargó un misterio que lo quise averiguar en la escritura, abrí la ventana (aproximadamente a la mitad) y dejé entrar más la luz que provenía de la calle, es así que saqué una hoja, un lapicero y me senté a escribir.

La noche traía consigo un silencio que me ayudo a resolver el acto y la ventana dejaba entrar una garua que con sus pequeñas chispas de gotas que llegaban al papel, produciendo en él una especie de escarchado. Me sentía con unas ganas de plasmar mi ánima en la hoja; y es así como está el contexto, mi entorno, que me acompaña para escribir.

Antes de escribir, me puse a pensar de que tema quería hablar mediante la tinta, ya que antes de escribir siempre tengo pensado plasmar en el papel un tema que momentos antes ya estaba planificado o simplemente escribir mis pensamientos, sueños, ilusiones o mostrar cómo me siento, pero esta vez era diferente, tenía la ganas profunda de escribir pero existe algo que me impide y es que no tengo la ganas de aceptarlo, no tengo las agallas ni de plasmar el nuevo motivo que me llama últimamente a escribir con frecuencia (de pronto reflexioné y no podía estar así).

Luego del minuto donde regresé a la cama y miraba la ventana con la luz señalándome y pidiéndome que me levante y relacione mi voluntad con el lapicero, lo hice, me paré y escribí.

Lo que sucede es que últimamente estoy sintiendo los síntomas que son la ilusión, confusión, el soñar… el enamorarse. La verdad es que de todos ellos no se cual es el que tengo, no se cual aceptarlo o simplemente no sé si aceptarlo.  Pero es que efectivamente a todos nos pasa, soy joven, mucha gente me dice que tengo más años de la edad que poseo, pero notros los jóvenes, adolescentes, llegaremos en algún momento a tener esos “síntomas”. No quiero explayarme en que significa cada uno, solo quiero hablar de lo que siento ahora, cuales son mis sentimientos, mi confusión, pues en eso quiero explayarme porque ya quiero sentirme por lo menos más tranquilo y si es posible lograremos coincidir en algunas cosas, en las cuales estoy pasando.

Antes no tenía la inquietud cuando miraba a alguien y es que cuando empezamos a tener el interés simplemente de llegar a conocer más a una persona porque te parece algo interesante, poco a poco  puedes llegar a descubrir muchas cosas que te llaman la atención de la persona y que poco a poco eso te producirá las confusiones. Talvés  mi error es que yo puedo comenzar, no estar, sino comenzar a ver con otros ojos a la persona, pero cuando llego a mi casa me siento y pienso, digo entre mi que estoy confundiendo las cosas, no creo que ella esté pensando lo mismo; y es así como otro sentimiento me logra a embargar y ese es el miedo, el miedo de no atreverme a más, ese atreverme a más quiere decir, lanzarme a buscar la respuesta de la persona, pero sobre todo lanzarme yo miso a que el motivo (la persona) se entere de que tengo las confusiones en mi cabeza, el miedo y un nuevo síntoma, la angustia, de que quisiera resolver este problema que tengo. Pero ahora no sé si llamarle problema, porque  gracias a esta inquietud, el motivo se ha convertido en una razón por levantarme cada día a luchar con mi miedo y conquistar su mirada, para así lograr obtener la respuesta y esa respuesta es saber qué piensa de mí, pero poco a poco ya no se qué hacer, porque cada vez que el motivo habla, se dirige hacia mí, hace un acto, mi alma se alegra, despierta una inquietud diferente, mi lengua se pesa al hablarle, mis pies fallan y mi mirada se vuelve diferente. No sé qué hacer , no sé si confundo las cosas, no quiero perder porque quiero ganar y si no gano no quiero perder quiero mantenerme normal, pero a la vez mi ilusión me dice lucha, una vez escuche decir a una persona “ hombre dile de frente las cosas, no pierdes nada, no se acaba el mundo, seguirás viviendo”, pues si tiene razón pero el miedo está presente, pero lo único que quiero es dejar de tener el miedo, el miedo a la angustia que produce esto.

Ya no quiero escribir más y no sé si colgar esto pero, si no lo hago solo quedaría plasmado en un papel y termino diciendo que lo que escribo no quiero que termine en simples sueños de papel.

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