Hoy en la tarde, cansado luego de jugar fútbol, caminaba lento por las calles con dirección a mi casa, el cielo se mostraba reluciente con la luna nueva, pues esto me motivó para aprovechar el momento y pensar más sobre una inquietud que tenía hace tiempo, pues me dispuse al silencio, no hice caso a la bulla que emanaba la ciudad y decidí caminar por las calles silenciosas para que me ayuden en el acto y ese acto es pensar sobre el soñar.Pues sí es el soñar; y es que un día volviendo de la universidad con uno de mis mejores amigos conversábamos de diferentes cosas como lo solemos hacer y es que no recuerdo exactamente cómo llegamos al tema, pero mi amigo empezó a decir: “sí kike, es por eso que vamos a tener una buena casa, un buen carro, la mujer a que de verdad amamos, y ya no será necesario trabajar ni estudiar más, imagínate eso que lindo sería jajaja”. Yo le terminé diciendo de una forma sarcástica “sí brother... soñar no cuesta nada”.
Si bien es cierto, las cosas que hablaba eran puras cosas materiales, excepto la mujer a que amaremos con nuestro ser, (pero en realidad les soy sincero no es esencial las cosas materiales) sí claro está son necesarias, pero al fondo que quiero llegar es ¿qué es nuestro sueño? De hecho luego de lo que me dijo, lo único que hice fue sentarme cansado en el micro a escuchar música, pero dentro de mí se me venía a la mente la frase “soñar no cuesta nada”, en fin lo dejé ahí no más.
Luego este domingo caminando por las calles, con el fin de encontrarme con mi primo, se me venía de nuevo a la cabeza esa inquietud, y es que llegué a la conclusión de que si efectivamente soñar no cuesta nada, pero no cuesta nada si es que nosotros no le damos un valor respectivo, o sea si le damos el valor de nada, el valor de inalcanzable, de que no cuesta, entonces solo se quedará “ahí no más” y no le tomaremos importancia; sin embargo si a ese sueño uno le pone un precio de verdad, un valor adecuado es donde sabremos de verdad cuánto vale y lucharemos un montón por conseguir eso, lucharemos con el ardor , con la voluntad y con el amor adecuado para conseguir eso.
Volviendo a la realidad de ahora que es la que estoy caminando un martes, cansado por hacer deporte, pude reflexionar más, ya que también tuve una conversación magnífica con una persona especial por la mañana, y saqué más conclusiones por las tardes, y entre ellas dije que habrá momentos donde uno se encuentre cansado, frustrado o simplemente no tengas ya las ganas por luchar en ese objetivo grande, pues una de las formas de recuperar esas fuerzas es apoyándote en alguien más, apoyándote en personas que piensan igual que tú, en personas especiales para ti, ya sea tu pareja o amigos de verdad, pero no esos amigos que no te entiendan mucho, ya que hoy es difícil en este mundo hablar de cosas profundas, o tú crees que puedes levantarte en medio de todos y parar la bulla de las personas que te acompañan y decir “muchachos últimamente me he sentido mal, últimamente las cosas que busco no me satisfacen, últimamente me he sentido de tal forma que de verdad quisiera estar libre, últimamente me he sentido no solo cansado, si no como bicho raro” , pues les apuesto que se burlarían.
Es por ello cuando uno ya no tenga esas fuerzas suficiente, o te apoyas en alguien, o buscas un momento de silencio para reflexionar las cosas, que no está mal, pero siempre tienes que tener en cuenta de que es tu sueño y que tienes que lucharlo con amor no con ambición.
Para terminar, un sueño verdadero, por lo menos yo pienso así, siempre está ligado con la verdadera libertad que uno anhela, es así que yo pienso que la verdadera libertad no está en aquella que la puedes encontrar en tus caprichos, ya que eso no te lleva más que a buscar cosas pequeñas cosas momentáneas, porque simplemente son eso caprichos que uno por las ganas de no esforzarse en lo correcto y luchar con todas las fuerzas en lo inmenso recurrirás a eso, a los caprichos. La libertad va mas allá, la libertad va por lo correcto, por algo que te cueste hacerlo, pero que a medida que vas logrando vas sintiendo ese deseo de inmensidad, esa libertad que no se puede comparar a caprichos estúpidos.
Para terminar yo estoy dispuesto a luchar más, y ayudar a luchar, yo se que también necesitaré ayuda, no me quiero sentir y no soy una persona que tiene la razón en todo, eso es imposible, pero si quiero expresar mis ideas porque necesito ayuda también, quiero amar mas a mis objetivos, siento que en eso una persona me puede ayudar también. Así que vivamos... y de esa manera las cosas que escribo y las cosas que hacemos no quedaran en sueños de papel, por el contrario serán sueños cumplidos
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