
Ahora estoy sentado en la cafetería de mi universidad, no lo sé si será un buen lugar para escribir… estoy al costado de una ventana abierta, pues por ahí entra la luz del sol y el aire fresco. Estuve angustiado, sin ánimos, deprimido porque no tenía el valor de decir las cosas o simplemente porque no era el momento.
Logré ir al oratorio, era lo mejor, recé, medite, hice silencio interior, todo por una hora aproximadamente y llegué a la conclusión que fue lo mejor que pude haber hecho y es que ahora estoy mejor. Gracias Dios.
Estas experiencias las he vivido muchas veces, pero cada vez con algo diferente. Retomando que estoy en la cafetería, logro decir que tal vez pueda no ser el mejor lugar pero sí el mejor momento para escribir. Cada vez me doy cuenta de que quiero más, que la quiero más, acá comienza mi incoherencia al hablar, mejor dicho al escribir.
Exploto en la escritura y es que…
Sueño de que leas lo que yo me entiendo.
Sé que contigo mi lucha contra el mundo sería mejor,
mágica, porque eres lo que busqué ya que a Dios ya lo encontré
y él me mostro tu rostro de tu alma, me presento ti.
No publicaré esto, digo en un momento,
pero no creo que sea lo correcto,
ya que pueda existir una persona que se identifique con esto.
Lo acepto y lo digo, rezo a Dios por ti,
en este momento por mí, aprendo…
A ser fuerte y a quererte más y
los conceptos del mundo los aprendo en Dios y en ti.
Ya estoy cansado de escribir de esta manera,
pero es la forma de cómo me siento,
la realidad del contexto de mi alma y espíritu.,
Espero que te entiendas, ya que…
De esa manera yo tal vez me entienda,
esté seguro y te de la seguridad, pero…
Estará en ti en que la aceptes.
Por ahora ya no se que más escribir.
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