Sin Gracia uno puede escribir, no lo sé pero me revuelve las ganas, de hablar de la mirada de aquel niño, su mirada, no se puede separar (rayos no puedo escribir). A veces es mejor decir la verdad, como un niño que hasta en su mirada expresa la transparencia, como un niño que en su explorar el mundo lo hace sin miedo y recién experimenta el susto cuando el mismo susto va hacia él. Decir la verdad hasta en su forma de hablar, así tiene que ser las ganas de expresar y de gritar, llorar sin importar el orgullo, decir lo que te incomoda e incomodarte con ganas de explotar porque vive auténticamente, ser paciente con mirada de espera y esa espera con paciencia, así como el niño espera el dulce con la tranquilidad y ansias a la vez, sabiendo que llegara.
La vida te demuestra muchas cosas y tenemos que abrazar como el niño con su piel suave abraza, un abrazo con fuerza y docilidad acompañada.
Rayos miro la foto y me gustaría abrazar a aquel niño.
Sus cejas se contornean hablándote de forma profunda y diciendo pureza con ternura, y si sonríe será un pedazo de la felicidad plasmada en concreta.
Con su sola imagen te hace retroceder al pasado y verme ahora como un vidente y saber lo que sucede en su futuro porque ahora es su presente. Me trae aquella mística de decir quién podría imaginar que ahora está viviendo esto y que es lo que vendrá luego.
Y es que me encanta la sinceridad de su infancia, de cómo besaba con ganas , corría y hace que quiera correr como aquel niño, celebrar cada victoria de un juego y enfurecerme para retar al viento mientras corro, porque aquel niño hace que su amor me contagie y poder retener aquel amor y entregarlo.
Sentir que la vida falta mucho y poco a la vez por recorrer, y ensuciarme con ganas y bañarme sin conciencia porque hasta el baño es un juego. No importar que en aquella etapa no tuviera mucho dinero y vivía en un cuarto porque la vida quiso así, pero las ganas de vivir era a su máxima expresión, su máximo dibujo, su máximo sueño hecho en concreto, y es que un niño no necesita nada porque ya es feliz.
Y es que esa imagen me enseña la ternura para entregarla, porque quiero que la otra persona también la sienta y la aprenda, quiero sonreír e imaginar lo que puede estar pensando esa imagen para escribirla.
Y es que ese niño me encanta, me enseña y me traslada a su tiempo, a su mundo, a su beso, a su voz, y es que esa imagen, esa foto soy yo cuando tenía 5 años. Y yo en mi mundo que es su mundo futuro me traslado a su mundo.
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