Vamos a describir momentos internos, ganas, ansiedad escondida, caminando tras paso y solo encuentra el frío en aquella dicha. Pasos lentos, mirada a la cera, solo sabe de los pasos de su escuela, escuela que son análisis del momento.Llega a la esquina y termina su bebida, paralizado mirando las luces transitar hasta que se da cuenta que un hombre le dice para llevar. Se sienta se abrocha, y cansado se demuestra, la velocidad del taxi acelera sus ganas de tranquilidad. No llega al destino porque de pronto existe una interrupción de aquel susodicho.
-Perdón señor pero mejor bajo acá ¿Cuánto es?
- ok ¿está seguro?
-si
-muy bien como diga.
El mundo plasmado en la mente siguió, y el estilo del caminante se demostraba mucho mejor, bajó y la mirada en la cera con el paso lento. Por un momento se detuvo y es que el semáforo lo exigía, miro el triunfo en personas pero era raro el no lo sentía. Siguió y siguió y se encontró con un viejo amigo por la calle, uno muy significativo, tuvieron un intercambio de palabras pero el caminante quería estar en su mundo, así que solo dijo después de entre dichos, bueno me tengo que ir.
Ya algo cansado subió a un carro y miro una pareja, la docilidad recostada en el pecho del hombre y los dos durmiendo por el cansancio, pues venían del triunfo y estaban vestidos debidamente.
Un borracho gritaba viva el Perú y en el caminante mostro una sonrisa y entre él…
-Rayos porque siempre a mi me pasa esto en los micros. Pero creo que necesitaba una sonrisa, gracias Dios por ponerme a este ebrio.
Solo siguió mirando por la ventana y a la vez en el reflejo a la pareja, un policía subió y el transeúnte de tercera edad dijo: ¡policía viva el Perú!
Ya cansado y ansioso bajó, la fría noche lo acarició, caminaba de la misma manera con el mismo estilo, se acerco a su parque preferido, aquel que tiene una virgen y que desde niño la vio, se sentó al costado de ella, y cerró los ojos, pues cansado…. Estaba.
Ya con la cabeza más tranquila y teniendo las cosas claras miró, agarro la señal y llamó, pues decidió hablar sentado al costado de la virgen, la voz dulce y algo diferente escuchó, pues él estaba igual, poco duró, y luego por mutuo acuerdo la señal se apago. Se puso a pensar y creo que todo estaba mejor. Volteó la mirada y otra pareja pasó, pero aquella se sorprendió por ver al caminante sentado en una banca mirando a la virgen.
Ya haciendo silencio por tres segundo se paró, y camino para su morada, grada tras grada, con paciencia en sus manos y en su ser, llegó y encontró su madre y el hombre especial. Recurrió a unos abrazos, tal vez necesitaba unos, sonrisas pequeñas y luego se fue al sitio donde se desahoga en la noche.
Fue suyo el momento y plasmo su escritura….
Cansado solo dijo… ya tú estás bien, y eso vale más que sentirse bien.
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